Bharata Natyan y el lenguaje de la danza Hindú

noviembre 29, 2007 at 4:32 pm (Uncategorized) (, , , , , , )

Las danzas clásicas de la India nacen con el monumental tratado de dramaturgia llamado Natya Sastra. Su autoría se atribuye al personaje mítico Bharata, quien vivió entre los siglos IV y V a.C. El tratado es considerado como un saber que mana directamente de los Vedas, es decir los versos en los que está consignado el saber sagrado de la tradición india y que son de inspiración divina.  

A partir de él se derivan todos los estilos particulares de la India considerados como danza clásica. Entre ellos el Bharata Natyam se destaca por ser uno de los que mejor representa a la bailarina como una diosa, debido al vestuario,  joyas, poses, la clara y precisa geometría de sus pasos y su significado. 

Su origen se encuentra en las danzas efectuadas en los templos del sur de la India a partir del siglo VI. El arte sagrado del Bharata Natyam llegó a través de las bailarinas de los templos o “devadasi”, cuyo nombre significa “sirvienta de la divinidad”, y quienes eran las encargadas del rito de culto cotidiano. En el siglo XIX la danza sale de los templos a los teatros y fue en ese momento en el que tuvo un amplio reconocimiento. 

Para comprender la práctica del Bharata natyam resulta imprescindible pensar en términos del ritmo, pues en el hinduismo el ritmo es la ley de la danza y de él depende la precisión gestual, el rigor de los desplazamientos y la belleza de la composición.   

Tomemos por ejemplo el lenguaje de las manos o Mudras. El gran tratado ofrece un repertorio de 26 posiciones de una sola mano y 13 de ambas manos, con sus respectivas variantes. Un mudra puede representar las nubes, el bosque, el pecho, la noche, el río, el mundo de los dioses entre otros. Entonces, al igual que un poema cada gesto remite a otros gestos de los que nunca tendremos la clave definitiva. Los gestos encarnan la resistencia de las palabras a la univocidad de significado. 

Por otro lado, la danza hindú requiere experimentar una deconstrucción del cuerpo en sus partes constituyentes. Proceso que no puede dejar de recordarnos el mito védico que asimila la idea del desmembramiento a la noción misma de creación. Según el mito la acción primigenia fue aquella mediante el cual el Hombre Primordial (Purusa) se dividió en un sacrificio para dar nacimiento al universo. Análogamente la bailarina reproduce ese sacrificio aprendiendo a dividir su cuerpo con rigor geométrico. De esta manera se exalta la articulación entre el cuerpo humano y el cuerpo del universo. 

Otro del los puntos clave en el trabajo del interprete de Bharata Natyam se hace sobre el texto de la canción, que consiste en subrayar cada palabra con una sílaba rítmica. En vez de poner una secuencia de números la bailarina pone sílabas (Ta- Ki- Ta, Ta- Ka- Dhi-Mi) que encarna con el movimiento de su cuerpo y su voz al pronunciarlas. Aquí se puede ver la importancia otorgada a la palabra o al sonido, debido a que desde la antigüedad la India reconoce en la palabra una omnipotencia y una energía divinas. Es por esto que algunos afirman que para comprender esta cultura hay que pensar como un gramático, para comprender la relación de la danza con el ritmo.  

Por último, esta danza enseña que lo importante no es ir de un punto a otro sino cómo ir de un punto a otro. La bailarina enfatiza el ritmo de los versos, sus manos inscriben en el espacio los trazados que hacen eco a la cadencia de la música y el rostro dará la tonalidad emocional al conjunto. Así es como el Bharata Natyam abre un espacio tiempo sagrado en el que lo más importante es el lenguaje de la danza.  

El siguiente video es una muestra de una niña de tan solo 11 años bailando Bharatanatyam         

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El rostro también danza

octubre 8, 2007 at 9:00 pm (Uncategorized) (, , , , , )

El rostro danza

La expresión del rostro en la danza occidental es un asunto del que poco se ha reflexionado, pues, por ejemplo, en una muestra de danza folclórica, casi basta con que el bailarín deje ver una enorme sonrisa que ayude al espectador a disfrutar aún más el espectáculo, debido al sentimiento de camaradería que nace, ya sea por similitud cultural o por agradecimiento al bailarín que se esfuerza por mostrar sus habilidades y la belleza del baile.

Algo similar sucede con la danza contemporánea, pues aquí el cuerpo dice prácticamente todo y el rostro en muchas ocasiones no aparece porque tiene una actitud “neutra” o, les pregunto: cuándo han sido impactados por el rostro de un bailarín en una función de danza contemporánea. Esta función, de afectar al espectador por medio del rostro, es una actividad casi exclusiva de la actuación y el teatro, de hecho cuando la danza intenta acercarse a las técnicas teatrales se crea una nueva categoría llamada danza-teatro. Sin embargo, ocurre algo totalmente diferente con el papel del rostro en las danzas orientales, y voy a enfocarme específicamente en la danza de la India.

La danza hindú sigue siendo desconocida para el mundo occidental, es más, tengo que decir que solo hasta este año tuve la oportunidad de apreciarla gracias a una película de Bollywood llamada Devdas (que por supuesto recomiendo), y desde ese momento tengo una obsesión con la majestuosidad que forman todos los elementos de esta danza.

Lo primero que me llamó la atención de los bailes que vi en Devdas fue precisamente el hecho de que el rostro es, quizá, la parte más importante de la danza, pues en el se manifiestan la gracia y el sentimiento que el bailarín deba, pueda y sepa interpretar.

Debo decir que en las danzas orientales el rostro, al igual que las mudras o movimientos de las manos, imprescindibles pues representan y desarrollan gran parte de la expresión y expresividad del baile. Además, si tenemos en cuenta que las danzas tradicionales de la India tienen un profundo valor espiritual, pues están ligadas a la su religión y filosofía, nos encontramos con una danza espiritual y ritual que va mucho más allá de una simple representación.

Para finalizar, puedo decir que la danza oriental, sobretodo una tan desconocida para nosotros como la hindú, ofrece otras posibilidades de expresión del cuerpo por medio de los gestos del rostro. Entonces se podría poner más atención en esta parte del cuerpo en las coreografías, para lograr un mayor nivel en la interpretación de un papel dancístico en el escenario.

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